Conil se hace un hueco: fresones más maduros, sabor notable
Un artículo publicado en Cosas de Comé en febrero de 2011 destaca cómo un grupo de agricultores de La Janda, incluida la cooperativa Nuestra Señora de las Virtudes, está recuperando el cultivo del fresón, tradicional en la zona, para diferenciarse de la competencia de Huelva.
La clave está en la cercanía al mercado: al comercializar localmente, los fresones llegan a las fruterías en su punto óptimo de maduración, lo que se traduce en un sabor más intenso y una identificación de calidad inmediata. Mientras que los fresones foráneos suelen llegar pálidos y menos aromáticos, los de Conil ya están rojos y jugosos.
Aunque esta madurez óptima limita su vida útil, permite que los agricultores cobren un precio considerablemente más alto. Por ejemplo, se llegó a pagar 4,40 € el kilo, frente a menos de la mitad por fresones similares llegados de otras zonas. Cocineros y pasteleros locales ya incluyen este producto en sus elaboraciones, usando el apelativo “de Conil” para destacarlo.
Protagonista del artículo es Juan Moreno, agricultor de tercera generación, quien cultiva fresones bajo microtúneles y con riego por goteo. A pesar de los desafíos, como la lluvia excesiva o incluso un tornado cercano, sigue apostando por productos de alta calidad.
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