La "guerra" de la venta directa del campo
En un artículo publicado en El Economista en 2008, se destacó la iniciativa de quinientos agricultores de Conil, integrados en la Cooperativa Nuestra Señora de las Virtudes, que decidieron abrir su propia cadena de tiendas bajo la marca Coagrico para vender directamente sus productos al consumidor.
El objetivo era claro: ofrecer frutas y hortalizas de calidad a precios justos, evitando los incrementos abusivos que suelen producirse a lo largo de la cadena de intermediarios, donde en algunos casos los precios podían multiplicarse hasta un 1.000%. La propuesta tuvo una gran acogida por parte de los clientes, aunque también generó inquietud entre ciertos sectores del comercio minorista.
El artículo enmarcó esta acción dentro de un movimiento más amplio de venta directa y comercio justo que, inspirado por experiencias internacionales como las Tekei japonesas, busca establecer un vínculo de confianza entre productor y consumidor. En este sistema, cada producto lleva consigo la identidad del agricultor que lo cultivó, reforzando la transparencia y el valor del trabajo en el campo.
ElEconomista





